martes, 4 de septiembre de 2012

Tomates

Semillero:


El semillero se realiza en Febrero-Marzo de forma protegida, puesto que las semillas necesitan cierta temperatura para germinar y desarrollarse, para ello podemos preparar una sencilla estructura con plástico en un lugar protegido y soleado de nuestro huerto o jardín o incluso podemos realizar el semillero en el alféizar de una ventana bien soleada. Lo ideal es utilizar semillas de una variedad autóctona de tomate puesto que las plantas autóctonas han evolucionado con su medio durante años. Esto ha hecho que tengan capacidad para responder a cambios en el medio de forma bastante rápida y ya están acostumbradas a las adversidades típicas de la zona. Una vez las plantas tienen unos 15-20 cm podemos realizar el trasplante al terreno definitivo que se realizará en Abril – Mayo dependiendo de la climatología de la zona puesto que las plantas de tomate son sensibles a las heladas. El marco de plantación será de 50-60cm (entre plantas)x 70cm (entre filas)


Labores de cultivo:

Abonado: a las tomateras les encanta el compost fresco que podemos obtener nosotros mismos de manera sencilla a partir de los restos orgánicos del jardín (podas y césped) junto con los restos de comida de nuestro domicilio. En el caso de no tener nuestro propio compost podemos emplear humus de lombriz comercial que se puede adquirir en cualquier tienda de jardinería.
Poda: Es fundamental realizar una buena poda de las tomateras para que la planta esté bien ventilada y no tengamos problemas de hongos. La poda se debe efectuar a última hora de la mañana, cuando las plantas estén bien secas, se realiza eliminando el brote que sale en la axila de las hojas, cuando éste tiene unos pocos centímetros, si esperamos a que crezca demasiado estaremos provocando una herida demasiado grande en la planta por lo que será más sensible al ataque de hongos.
Entutorado: las plantas de tomate necesitan un soporte para crecer verticales, para ello podemos emplear estacas o cañas que sirvan de soporte a las que sujetaremos las tomateras.
Aporcado: es una técnica que consiste en arrimar tierra al tallo de las plantas, de esta manera aprovechamos la capacidad de emisión de raíces por el tallo de las tomateras lo que permitirá que la planta quede mejor anclada al suelo además de tener una mayor capacidad para nutrirse.


Plagas y enfermedades:

El tomate no es un cultivo especialmente sensible a las plagas, aunque sí a las enfermedades producidas por hongos. Entre las plagas y enfermedades que pueden atacarlo destacan:
-Pulgón: no es una plaga excesivamente peligrosa por los daños directos que produce sino por que es un vehículo de transmisión de virosis, si el ataque es leve puede controlarse pulverizando la planta con una infusión de ajo 2 veces por semana, si el ataque es más serio, es necesaria la pulverización con jabón de potasa
-Mildiu: es el principal problema con el que podemos encontrarnos al cultivar tomates, es una enfermedad producida por un hongo cuyos síntomas podemos observar por la aparición de manchas de color marrón-amarillo conocidas como manchas de aceite en las hojas, las cuales a demás empiezan a enrollarse . podemos prevenir esta enfermedad mediante la pulverización semanal de las plantas decocción de cola de caballo.


Conservación:

Paso 1: Se escaldan los tomates con agua hirviendo durante cinco minutos. Esto facilita enormemente el pelado, se llenan los tarros con la fruta escurriéndolos un poco para eliminar el jugo excesivo
Paso 2: Cuando los tarros están llenos se les añade por encima una película de aceite de oliva.
Paso 3: Luego se cierran bien fuerte los tarros, y a continuación se cubren de agua, y se hierven durante veinte minutos.
Es importante poner en el fondo de la olla un trapo viejo para que los tarros al hervir no estalle alguno.

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